Sobre la aceptación
La necesidad humana de aceptar los acontecimientos que nos ocurren, las experiencias vividas, los malos ratos es una realidad con la que tenemos que contar si queremos tener una vida saludable y productiva. Las filosofias orientales y las religiones se han ocupado de esta cuestión enseñandonos a manejar nuestros sentimientos de rabia, rebeldía, venganza, incluso falta de esperanza ante los malos momentos de nuestra vidas.
Mi enfoque ni es religioso, ni filosófico es un enfoque psicólogico que tiene factores en común con estos planteamientos que he mencionado pero con el objetivo de favorecer al salud mental de las personas.
Todas las personas pasamos por momentos que no queremos pasar. Experimentamos sensaciones desagradables y negativas. Miedo, dolor, angustía, soledad, rabia, frustración, tristeza...
Todas las personas tenemos que afrontar dificultades que no quisieramos tener, en definitiva, pasar por donde no queremos pasar.
La aceptación no es lo mismo que la resignación, resignarse es aguantar pasivamente lo que nos ocurre, como si tuvieramos que "tragar" con algo amargo, sin otro remedio. Es una actitud bien distinta y mucho más constructiva. Implica que aunque algo sea incómodo o desagradable es una experiencia de la vida y hay que verla como tal. Sin añadir intensidad o miedo con el temor añadido a las sensaciones que nos provocará.
La vida es un largo camino y que implica tanto momentos buenos como malos, y que ambos le dan sentido que tiene. Intentar apartarnos de los días de lluvia solo nos producirá más problemas ya que evitamos ir solucionandolos y al final, se nos harán más y más grandes.
Aceptar es recibir voluntaria y conscientemente que tenemos que pasarlo mal, sufrir, sacrificarnos...que nos va a costar un esfuerzo manejar todo esto.
Hay días de nuestra vida que nos hace falta ACORDARNOS de esto varias veces.
Mi enfoque ni es religioso, ni filosófico es un enfoque psicólogico que tiene factores en común con estos planteamientos que he mencionado pero con el objetivo de favorecer al salud mental de las personas.
Todas las personas pasamos por momentos que no queremos pasar. Experimentamos sensaciones desagradables y negativas. Miedo, dolor, angustía, soledad, rabia, frustración, tristeza...
Todas las personas tenemos que afrontar dificultades que no quisieramos tener, en definitiva, pasar por donde no queremos pasar.
La aceptación no es lo mismo que la resignación, resignarse es aguantar pasivamente lo que nos ocurre, como si tuvieramos que "tragar" con algo amargo, sin otro remedio. Es una actitud bien distinta y mucho más constructiva. Implica que aunque algo sea incómodo o desagradable es una experiencia de la vida y hay que verla como tal. Sin añadir intensidad o miedo con el temor añadido a las sensaciones que nos provocará.
La vida es un largo camino y que implica tanto momentos buenos como malos, y que ambos le dan sentido que tiene. Intentar apartarnos de los días de lluvia solo nos producirá más problemas ya que evitamos ir solucionandolos y al final, se nos harán más y más grandes.
Aceptar es recibir voluntaria y conscientemente que tenemos que pasarlo mal, sufrir, sacrificarnos...que nos va a costar un esfuerzo manejar todo esto.
Hay días de nuestra vida que nos hace falta ACORDARNOS de esto varias veces.
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